Víctor Abel Salazar
Viernes, 19 de noviembre de 2010, 09:46 h.
Allí estaré
Cuando nadie esté allí para ti, y pienses que no le importas a nadie, cuando el mundo entero esté sobre ti y pienses estás sola, allí estaré.
Cuando a la persona que más te importa no le preocupes tú, cuando aquel al que le hayas entregado tu corazón lo desprecié, allí estaré.
Cuando le persona en la que confiaste te traicione, cuando la persona con la que has compartido todos tus recuerdos te hiera, allí estaré.
Cuando todo lo que necesites sea un amigo que te escuche tus lamentos, cuando todo lo que necesites sea alguien que enjugue tus lágrimas, allí estaré.
Cuando tu corazón duela tanto que hasta te cueste respirar, cuando quisieras desistir y desees morir, allí estaré.
Estaré allí hasta el final. Es una promesa que pedo hacerte.
Si alguna vez me necesitas, sólo llámame y… allí estaré.
Vuele a empezar
Aunque sientas el cansancio.
Aunque el triunfo te abandone.
Aunque una traición te hiera.
Aunque una ilusión se apague.
Aunque el dolor queme tus ojos.
Aunque ignoren tus esfuerzos.
Aunque la ingratitud te golpee el corazón.
Aunque una amistad te decepcioné.
Aunque un amor te abandone.
Aunque tus memorias carguen el arcón de los recuerdos de penas.
¡Vuelve a empezar!
Jueves, 18 de noviembre de 2010, 01:57 h.
El arte de ser un Gran Hombre.
Es la primera vez que escribo sobre nosotros los hombres… hombres que siempre nos caracterizamos por ser el sexo fuerte, aunque muchas veces caemos por debilidad.
Un día, mi hermana lloraba en su habitación. Con mucha nostalgia, observé que mi padre se le acercaba y le preguntaba el motivo de su tristeza. Los escuche hablando horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy. 8 años más tarde, la recuerdo cada mañana y me llena de fuerza. Mi padre, acariciándole el rostro, le dijo a mi hermana:
-Hija mía, enamórate de un Gran Hombre y no volverás a llorar.
Me pregunté muchas veces cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ese Gran Hombre y no dejarme vencer por los pequeñeces. Conforme pasan los años, descubrimos que si tan sólo todos los hombres lucháramos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón, el mundo sería completamente distinto.
Aprendí que un Gran Hombre no es aquel que compra todo lo que desea, pues habemos tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean.
Mi padre le decía: “No busques a un hombre que sólo hable de sí mismo, sin preocuparse por ti. Ni a aquel que se la pase las horas halagando sus propios logros. No te aferres a un hombre que te critique y te diga que lo mal que te ves, o lo mucho que deberías cambiar. ¿Para qué quieres a un hombre que te abandonará por un cabello más claro? ¿Por unos ojos de otro color? ¿O por un cuerpo más esbelto, si no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?
¿Cuántas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas, haciendo a un lado a quienes realmente me entregaban su sinceridad e integridad?
Me costó trabajo comprender qué el GRAN HOMBRE no es aquel que llega más alto, ni el que tiene más dinero, ni quine vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo. Un verdadero y gran hombre es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior.
Un Gran Hombre es el que camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor.
Hoy mi hermana está felizmente casada, y ese Gran Hombre con quién se casó no era el más popular, ni él más perseguido, ni el más solicitado, ni mucho menos el más admirado.
Ese Gran Hombre es quien simplemente nunca la hizo llorar, es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por esos tres hijos que llenan sus vidas. Ese Gran Hombre ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios. La quiere por quien ella es y por lo que son cuando están juntos.
Aprendamos a ser uno de esos Grandes Hombres, para que vivamos el paso de los años de la mano de una Gran Mujer y nada ni nadie nos pueda vencer.
Autor desconocido.
Miércoles, 17 de noviembre de 2010, 03:00 h.
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón.
Si robaran el mapa del país de los sueños
Siempre queda el camino que te late por dentro
Si te caes te levantas, si te arrimas te espero
Llegaremos a tiempo,
Sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegarás cuando vayas, más allá del intento.
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