La soledad se clava en mi pecho cómo un cuchillo,
Desagarra hasta el alma y me lastima la pena ,
Como me haces falta olvido si a Dios le pido dejar a atrás mis
fantasmas,
Expulsar mis demonios,
Pero la respuesta nunca
llega o llegara tarde cuando se me allá gastado el alma.
Que profundo sentimiento de vacio me acompaña, que cosa el
saberse rechazado,
Que dolor tan hondo el amor no correspondido.
Que ausencia de una palabra de un “te quiero”,
Que herida que nunca cierra es el recuerdo.
Que fantasía fue la ilusión fantasma de creerte mía,
Imbécil que sueñas despierto con los ojos abiertos y no
puedes ver nada,
¡Solo puedes ver lo quieres ver!
Y la realidad te aplasta, te consume y el aliento se vuelve lágrima,
Una palmada llanto… que pesada carga está soledad que ostento,
Y está amargura que me embarga el alma cansada,
“te extraño” ¡que palabras!
Que ausentes están a mis oídos, que ahogadas están en mi
garganta.
Amor no vengas a mi encuentro déjame así morir en mi pena
hundirme en mi tristeza,
En la nada, que ya me dolió el poderte sin haberte tenido,
Ahora que has hecho nido en otro pecho en un corazón nuevo…
Ese que nuca ha de amarte como yo he podido…
¡Que solo te querrá una mínima parte de lo te he querido yo!
Víctor
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